La deriva urbana como práctica pedagógica

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Barrio de Lavapiés (Madrid) – Foto de rromer

No lograr orientarse en una ciudad aun no es gran cosa. Mas para perderse en una ciudad, al modo de aquel que se pierde en un bosque, hay que ejercitarse. Los nombres de las calles tienen que ir hablando al extraviado al igual que el crujido de las ramas secas, de la misma forma que las callejas del centro han de reflejar las horas del día con tanta limpieza como un claro en el monte Este arte lo he aprendido tarde, pero ha cumplido el cuyas huellas primeras fueron los laberintos que se iban formando sobre las hojas de papel secante de mis viejos cuadernos.

Walter Benjamin, Infancia en Berlín hacia el 1900. Cuando se explica en qué consiste una deriva urbana, muchos coinciden en ya haber practicado inconscientemente esta actividad. Todos hemos errado por los barrios de nuestras ciudades o de aquellas que visitamos. El viajero, devenido en turista es, o mas bien era, un paseante a la deriva buscando encontrar percepciones nuevas en el espacio urbano extraño, entre los residentes, la actividad comercial, los espacios y las arquitecturas, modeladas por la necesidad, la utilidad y la estética.

El concepto de deriva esta ligado indisolublemente al reconocimiento de efectos de naturaleza psicogeográfica, y a la afirmación de un comportamiento lúdico-constructivo, lo que la opone en todos los aspectos a las nociones clásicas de viaje y de paso. Una desconfianza insuficiente respecto al azar y a su empleo ideológico, siempre reaccionario, condeno a un triste fracaso al famoso deambular sin meta intentado en 1923 por cuatro surrealistas partiendo de una ciudad elegida al azar: el vagar en el campo abierto es deprimente evidentemente y las interrupciones del azar son mas pobres que nunca.

Guy Debord, Teoría de la Deriva. Los orígenes de la deriva con todas sus mutaciones, están magistralmente recogidas en el blog de Irene López apropósito de Francis Alÿs y el paseo urbano.

Nuestra deriva no persigue vagar por espacios ignotos, sino mas bien revisitar ámbitos conocidos, en los que algunos hemos paseado, errado, disfrutado o incluso vivido. Será una acción psicogeográfica orientada a la reflexión pedagógica y a la manera en que vamos a transferir esta experiencia a la practica pedagógica.

El propósito de las derivas en el proyecto ApreHender la Ciudad es el de desarrollar la capacidad de leer la ciudad, como fenómeno complejo espacial, sensorial, histórico y a la vez diacrónico. Para ello nos vamos situar en unos paisajes caminables –unos walkscapes, parafraseando el título del fantástico libro de Francesco Careri.

En ellos iremos desgranando nuestras percepciones con una construcción común de dichos paisajes por parte del grupo. Cada uno podrá aportar reflexiones, experiencias y las ideas para integrar la experiencia en el programa del Colegio, en asignaturas propias y ajenas.

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Barrio de Lavapiés (Madrid) – Foto de Librarygroover

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Boca de Metro de Lavapiés – foto de daquellamanera

Las dimensiones de la deriva son muchas. La dimensión física, la trama urbana, puede ser interpretada como un palimpsesto de usos, de utilidades, de estéticas y de técnicas constructivas. El viario, parido desde el arrabal extramuros no cambia sustancialmente, pero si lo hacen sus edificios, sus habitantes, sus actividades y su volumen. Los espacios públicos son el soporte material de los paisajes caminables. Calles, plazas son el mejor espejo de la dinámica de un barrio y de sus reflejos al resto de la ciudad.

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Barrio de Lavapiés (Madrid) – Foto de Eugenio Fernández Vázquez

La vida de una plaza o un espacio recuperado nos ayudará en la reflexión sobre las identidades y los códigos simbólicos en constante negociación por parte de vecinos, usuarios del barrio, Ayuntamiento y otros actores que descubriremos en el camino. La dimensión social es tan compleja como la anterior –y parte indisoluble de la misma- y nos debe hacer pensar en las “capas” de generaciones con ilusiones, capacidades y luchas que se han ido sobreponiendo. Basta pensar en las familias que han ido habitando cualquiera de las viviendas populares desde hace siglos.

Desde las emancipadas cigarreras de la Tabacalera, a los estudiantes que buscan la apropiación de lo “autentico”, de la experiencia urbana absoluta, que al final revierte en el poderoso atractivo de las formas de vida tradicionales –conocer a los vecinos, comprar en el barrio, y divertirse en sus noches-; hasta el escenario de lucha y esperanza que Lavapiés representa para muchos inmigrantes que lo han elegido como lugar de llegada desde sus lugares de origen, o para armar un negocio que permita soñar en el retorno, o como el lugar, generalmente provisional, para sacar adelante a la familia.

lavapies_tienda_extranjeros Tienda en Lavapiés – foto de Javier Martin Espartosa.

La política también modela los barrios. Quizá sea la fuerza que más contundentemente lo haga, y de la manera mas imperceptible para el deambulador. Los proyectos estratégicos, la seguridad, los intereses y las resistencias han ido perfilando con normas, discursos e intervenciones la trama urbana y social durante siglos. Unas veces con mas intensidad y otras con la abulia con que se deja la periferia a su suerte. La dimensión sensorial se articula sobre los sonidos, los olores, la luz, el espacio cromático que se va sucediendo a lo largo del día. Albeniz puso música a Lavapies en la Suite Iberia .

El paisaje sonoro es una clave de la deriva. Los ritmos y ruidos que fluctúan con el día y con las estaciones, nos devuelven un plano que hemos ido anulando en nuestra vida cotidiana sin apenas darnos cuenta, por la homogeneidad del sonido en que vivimos en la ciudad presidido por la sordina imperceptible pero incontestable del tráfico rodado.

En el blog El deseo de andar se recogen las experiencias de los soundscapes de Hildegard Westerkamp junto con un buen número de citas y reflexiones sobre la deriva, o el arte de andar como práctica política y estética. El olor y la luz son dos planos sensoriales paradójicos. Si algo está en permanente evolución son los olores, según qué calles, qué horas y quién los genera. La luz es probablemente lo que menos ha cambiado en un escenario como Lavapiés. Siempre está ahí, testaruda, mudando colores, sombras y brillos con las estaciones y los ángulos rutinarios, pero caleidoscópicos, de los tiempos solares y la meteorología.

La ultima dimensión que nos aporta referentes y códigos en la interpretación pedagógica es la de la huella que un barrio, un espacio en definitiva deja en los artistas. Además de la alegre pero tenaz Lavapies de Isaac Albeniz, muchos autores han escrito, filmado o compuesto en y sobre las calles de este barrio.

La Forja de un Rebelde nos aporta una descripción tan fresca e infantil como la de Benjamín en su Berlín contemporáneo al Lavapiés de Barea. La Busca de Baroja y otros muchos han recogido vidas, historias y tonalidades diversas sobre estas calles y sus habitantes.

carteles_lavapies Carteles en Lavapiés – foto de Super LIKI

lavapiés_graffiti Graffiti en Lavapiés – foto de gaelx

graffiti_cant_ Graffiti en Lavapiés – foto de rh2ox

Nuestra deriva tendrá una cierta estructura, como sus objetivos, propuesta al principio de la actividad y negociada durante la misma, buscando los contrastes que la ciudad nos ofrezca para hacer nuestra reflexión pedagógica mas fructífera.

Sugerencias para la deriva:

Cámara y bloc de notas ( o las ganas de recoger las reflexiones posteriores de forma inmediata). Algún texto o material que nos permita contextualizarnos .

Yo sugiero dos documentales y dos películas para antes o después de la deriva: A ras de suelo (2006) de Alberto Ortiz y Agata Maciasek. Con excelentes diálogos de residentes de todo tipo que exponen sus cuitas, forma de vida y la percepción del día a día. http://elpaseodejane.wordpress.com/2013/01/27/a-ras-de-suelo-2006/

Barrios Bajos (2007) De Haim Samuels y Andrés Walliser. Aborda la transformación del barrio desde los residentes que menos voz tienen, aunque tengan mucho que decir.

La película Surcos (1951) de Jose Antonio Nieves Conde con guión adaptado por Torrente Ballester es una de las mejores películas del neorrealismo español. http://es.wikipedia.org/wiki/Surcos

Bajarse al Moro (1989) de Fernando Colomo basada en la obra homónima de José Luis Alonso de Santos.

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