Los niños y la calle

La escuela debe ser capaz de leer la realidad concreta que rodea al niño. La geografía es la de su barrio; la historia, la de su familia“. Francesco Tonucci

Niños jugando en la calle

Para muchos de los que atravesamos los cuarenta la calle ha sido un medio de socialización importante en nuestra infancia y juventud. Cuando se decía ir a la calle en realidad se estaba diciendo salir al espacio público. Fuera esta un parque, una plaza, un banco en la acera o un callejón tranquilo. Los niños en según que barrios usaban la calle de manera autónoma para jugar, desplazarse, hacer recados o trabajar, hace algunos años mas. Hoy los niños han ido desapareciendo de nuestras calles en la mayoría de los barrios y han perdido esos espacios tan importantes en su socialización. Las razones son varias: cada vez hacemos menos actividades cotidianas en los barrios en que vivimos; las nuevas tipologías urbanas invitan al uso del vehículo privado para los desplazamientos mas cortos; la falta de seguridad percibida nos desaconseja que los niños estén solos en las calles por que es inherentemente peligroso.

En algunos barrios los niños han vuelto a tomar tímidamente las calles. A menudo son niños en cuyas culturas de origen, o por circunstancias familiares, el estar en la calle es algo normal. Esto no siempre resulta positivo para el niño, pues a veces mas que una opción es la única posibilidad, si lo padres trabajan o están ausentes las mayor parte del día y no hay adultos que se hagan cargo de ellos.

De cualquier manera un barrio con niños en la calle es un lugar mas agradable, que da sensación de seguridad y donde las interacciones generan cohesión social a nivel micro. Pasar a menudo por el mismo sitio, conocer algunas de las personas que circulan por la calle y ser conocido, tiene valor para hacer de un barrio un lugar con mejor calidad de vida. Varias veces me ha ocurrido en mi propio barrio, Chamberí, en Madrid, o en algunos pueblos por los que he pasado que personas mayores al ver a un grupo de niños jugando por la calle o en alguna plaza, recordaban lo agradable e importante que era tenerlos como parte del entorno urbano cotidiano. Para ellos los niños dan vida a las calles, y sobre todo en el ámbito rural suponen la garantía de futuro de una población. Sin niños no hay continuidad, no hay futuro.

Diversos autores han abordado esta cuestión desde la pedagogía, la sociología, el urbanismo o la psicología. Uno de ellos es Francesco Tonucci, pedagogo que habla de la importancia de la calle para los niños, como medio para su socialización; y de los niños para la calle, por su aporte a la calidad de vida del barrio. En la entrevista en castellano colgada en You Tube, Tonucci aborda algunos temas sobre esta cuestión. De entre ellos creo que es importante su mención al juego como elemento fundamental de socialización y aprendizaje. El pedagogo italiano hace una interesante reflexión sobre como el concepto de juego se ha ido transformando en la acción –cada vez más inacción- a través de juguetes en los que el niño tiene un papel cada vez más pasivo. Estos dispositivos sustituyen y compensan la posibilidad de salir de casa que muchas familias no pueden ofrecer a sus hijos: horarios de trabajo extensos, falta de zonas de juego, percepción de inseguridad, actividades extraescolares, entre otras, o simplemente la inexistencia de espacios adecuados o sitios a los que ir por su cuenta. http://www.cypnow.co.uk/IMG/803/11803/21-08-12-hackney-play-day-alex-deverill-375x250.JPG?1345560313 Las ciudades, -sus espacios públicos- son espacios de creación y de investigación, espacios donde crecer y hacer crecer al niño en su autonomía presente y futura, por eso es tan importante que los niños conozcan su entorno inmediato y lo hagan parte de su vida, que sepan que viven en un barrio, y que el barrio está en una ciudad y que en la ciudad, tiene historia y que hay muchas cosas que descubrir en ella. Fruto de estas reflexiones surgió en 1992 el proyecto La Ciudad de los Niños donde se recogen estas y otras reflexiones junto con materiales, artículos y experiencias de la red de ciudades que forman parte de dicho proyecto. El origen de este proyecto es la idea de   devolver la calle a los niños, mediante el procedimiento de organizar rutas de la escuela a casa. Mediante procesos de consenso y de implicación de otros usuarios de los espacios públicos (comerciantes, trabajadores diversos etc.) se ha recuperado la presencia de los niños en la calle preparando recorridos seguros, incluso en zonas donde existen pautas de inseguridad objetivo, como por ejemplo en determinados barrios de Buenos Aires, donde se han implicado varias decenas de miles de niños con resultados muy positivos sobre la seguridad. Otra autora de gran relevancia que ha relacionado infancia, seguridad y la forma de la ciudad, es Jane Jacobs -de quien iremos dando cuenta en este blog. En sus artículos sobre Nueva York en los años 50 en Muerte y vida de las Grandes Ciudades (1961) establece como hay mayor sensación de seguridad y de identificación con el barrio en aquellas partes de la ciudad donde existe una trama densa y habitada por actividad comercial y residencial intensa, mientras que en los nuevos barrios de manzana abierta con espacios verdes, esta percepción es la contraria. La vivienda y el espacio urbano por si solos no determinan las condiciones de vida de un barrio, ni la relación del niño con la ciudad, aunque son elementos que influyen en ello de manera determinante.


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